La fibromialgia. 12 de Mayo día Internacional

La fibromialgia es una enfermedad no inflamatoria caracterizada por contracturas musculares y se considera una forma especial del reumatismo de partes blandas.

La fibromialgia se manifiesta por síntomas como dolor permanente en la musculatura y en las inserciones tendinosas, así como una mayor sensibilidad a la presión en determinados puntos de dolor, los llamados puntos gatillo. Se trata de un total de 18 puntos de dolor que se hallan en las inserciones tendinosas. Hay una mayor sensibilidad al dolor en todo el cuerpo.

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Los dolores en el marco de una fibromialgia pueden ser de diferente manera: sordos, agudos o radiantes. Tampoco la intensidad de los dolores es siempre la misma. Cambia tanto a lo largo del día como en el curso de la enfermedad. El estrés emocional o el frío pueden acentuar los dolores.

Asociadas a las molestias típicas de la fibromialgia pueden aparecer, entre otras, trastornos del sueño, cansancio, rigidez matutina y alteraciones psíquicas como depresiones.

Afecta más a las mujeres que a los hombres En total entre un dos y un tres por ciento de la población total está afectada de fibromialgia. La causa de la fibromialgia es todavía desconocida. Sin embargo, no hay trastornos orgánicos subyacentes y no se produce ninguna modificación patológica en músculos ni tendones. Los médicos debaten sobre si una posible causa puede ser un trastorno en el procesamiento de la información neuronal en el cerebro de para el dolor. También el estrés emocional parece desempeñar un papel importante.

El diagnóstico de la fibromialgia tiene lugar examinando el historial médico y la sensibilidad a la presión de los puntos gatillo. El tratamiento consiste en una combinación de asesoramiento psicosomático, terapia física y medicamentos. Los resultados son mejores cuanto antes se inicia el tratamiento, Pueden observarse involuciones de la enfermedad cuando se reconoce y trata en los dos primeros años de la enfermedad. Si la fibromialgia se prolonga durante un periodo más prolongado, tiende a convertirse en crónica.

La fibromialgia puede empeorar por las siguientes causas:

  • Estrés
  • Ansiedad
  • Cansancio
  • Frío
  • Tiempo húmedo o cambio de tiempo atmosférico
  • Trabajo duro continuado

También una postura precavida adoptada por el paciente puede reforzar los dolores. Esto afecta negativamente al estado físico del cuerpo, por lo que se cansará antes. La inactividad resultante hace que el paciente se concentre más intensamente en los dolores y estos se acentúan, creándose así un ciclo vicioso.

También se puede observar una relación entre el sueño nocturno y la fibromialgia. Las personas con fibromialgia suelen dormir mal, o se levantan y se sienten “hechas polvo”. También sucede en el orden inverso, es posible que una fibromialgia surja en pacientes que padecen trastornos del sueño.

El tratamiento de la fibromialgia se realiza en tres pasos:

  • Tratamiento básico
  • Tratamiento secundario
  • Cuidados a largo plazo

El tratamiento básico abarca programas de formación de pacientes, tratamiento del dolor con terapias conductuales, entrenamiento cardiovascular adecuado a la resistencia del afectado (ejercicio físico de resistencia, como nadar, caminar, aqua-jogging (es decir, correr dentro del agua), eventualmente la ingesta de antidepresivos (sustancia activa: amitriptilina), así como el diagnóstico y tratamiento de otras enfermedades físicas y trastornos mentales. Estos métodos se aplican separadamente o combinados entre sí.

El efecto de los antidepresivos consiste en levantar el ánimo y relajar: pueden mejorar a corto plazo las molestias de la fibromialgia. En tal caso, resulta especialmente efectivo y casi sin efectos secundarios la toma del medicamento antes de ir a dormir, probablemente por la mejora del sueño nocturno.

El tratamiento secundario consiste esencialmente en kinesiterapia en combinación con métodos psicoterapéuticos. Puesto que el tratamiento consta de diferentes componentes, también se denomina terapia multimodal. Se recomienda cuando tras seis meses después de iniciado el tratamiento básico persisten molestias que limitan en gran medida la rutina diaria del paciente.

Si seis meses después del inicio del tratamiento secundario, las molestias siguen mermando la rutina diaria del paciente, se iniciarán unos cuidados a largo plazo. Estos aspiran a reforzar la responsabilidad del individuo y la actividad propia del paciente. En este caso, el programa de tratamiento debe estar adaptado especialmente al paciente, en cualquier caso, se recomienda consultar con el médico. Los posibles componentes de un tratamiento a largo plazo son:

  • Autogestión: continuar con el entrenamiento cardiovascular; entrenamiento funcional; superación del estrés.
  • Proseguir de forma ambulante con las terapias multimodales.
  • Repetición de una terapia multimodal.
  • Limitado en el tiempo: toma de antidepresivos, como fluoxetina, paroxetina o duloxetina.
  • Toma del analgésico tramadol o de la pregabalina, que se utiliza también en el tratamiento de los dolores neuropáticos y ataques epilépticos.
  • Limitado en el tiempo: hipnoterapia/imaginación guiada o escritura terapéutica.
  • Limitado en el tiempo: métodos terapéuticos físicos (balneoterapia, spas o termoterapia).
  • Limitado en el tiempo: el llamado método terapéutico complementario (homeopatía o alimentación vegetariana).
  • Ningún otro tratamiento específico.

Un tratamiento con relajantes musculares y antirreumáticos no se recomienda en caso de fibromialgia.

Desde hace algún tiempo existe la posibilidad de eliminar quirúrgicamente las adherencias en los puntos gatillo. Este tratamiento se basa en la hipótesis de que los puntos dolorosos son idénticos a determinados puntos de acupuntura y por ello, cuando se dañan, reflejan dolor en el cuerpo. Puesto que los resultados de dicho tratamiento no han sido suficientemente probados, no se recomienda este enfoque.

Las causas de la fibromialgia son desconocidas y por eso no es posible evitar la enfermedad directamente. Se observa una mayor frecuencia familiar de la fibromialgia por lo que se cree que existe una predisposición genética. Con frecuencia, la fibromialgia se desencadena después de enfermedades previas (como, por ejemplo, enfermedades inflamatorias-reumatoides, enfermedades autoinmunes, enfermedades tumorales, infecciones víricas) o intervenciones quirúrgicas o accidentes. También se debate sobre si las causas psicosomáticas pueden desencadenar una fibromialgia.

Lo importante es tratar correctamente los dolores intensos existentes después de una operación o lesión, para que no se queden anclados en la “memoria del dolor” del cerebro y se vuelvan crónicos.